viernes, 8 de febrero de 2008

De las aulas a la realidad, el desencanto profesional de Haydee

No recuerdo cuando la conocí, pero fue durante mis primeros ciclos de periodismo en la estatal Universidad de El Salvador (UES); valiente, humilde y soñadora: así es Haydee Chicas.
Fue de mi grupo “selecto” de amigas, de las que rescato a Flavia, Tatiana, Magdalena y Xiomara, todas con rumbos distintos pero con una meta bien clara: ser profesionales.
Una tarde de mayo pasado coincidí, como por obra del destino, con Haydee y de la improvisada charla sólo recuerdo la emoción con la que me ofreció hacer mis obstaculizadoras horas sociales colaborando con la Asociación de Comunidades Rurales para el Desarrollo de El Salvador (CRIPDES), organización que recientemente le había dado trabajo.
En medio de la espectacular captura de Mario Belloso, el más buscado en los últimos meses por las autoridades locales, el 2 de julio pasado, escuché por radio la noticia de los enfrentamientos en Suchitoto y a lo lejos reconocí la voz de mi amiga, que afligida decía al comunicador -que transmitía en vivo- “soy periodista”…
El desencanto llegó cuando la familiar voz de Haydee afirmaba estar arrestada, pero fue peor al saber que enfrentaría un juicio por “actos de terrorismo”.
Haideé es la primera de mi generación, a la que un amigo llama la “nueva”, que vive una experiencia tan aberrante como una captura y peor aún ejerciendo lo que nos ha costado tantas noches de desvelo y tediosas jornadas de clases mientras sólo jugábamos a ser periodistas.
Todo esto, mientras ansiosos veíamos que la historia pasaba y no teníamos una anhelada credencial de prensa para tener el derecho de fotografiarla, grabarla o escribirla.
Encontrar trabajo para cualquier estudiante de periodismo en El Salvador es un reto, pero más que un reto, un temor… el de no encontrarlo nunca.
Mientras escribo, pienso en mi soñadora amiga, en la celda que la resguarda, en su temor, en su desencanto de una profesión que es un apostolado, y que a muchos nos queda grande.
El presidente de la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), Serafín Valencia, pidió en una conferencia de prensa sobre el caso de Haydee “solidaridad” y “ética” al gremio ya que se presume que la joven comunicadora institucional fue arrestada luego de que un periodista de un noticiero de televisión la “señalara” a las autoridades.
La captura se realizó en el marco de una protesta campesina en contra de la supuesta privatización de los servicios de agua potable y ante la llegada del presidente salvadoreño, Elías Antonio Saca, a la colonial ciudad de Suchitoto, 44 kilómetros al norte de San Salvador.
Ese día, Saca lanzó una política de descentralización de diversos servicios públicos, lo que a juicio de las comunidades campesinas representa el inicio de la privatización del agua.
Por su parte, CRIPDES había convocado un foro sobre la problemática del agua, actividad a la que Haydee le daría cobertura como parte de sus funciones en la organización.
Los campesinos que acudían al foro mostraron su inconformismo por la llegada del mandatario cerrando diversas calles de la ciudad, lo que provocó un enfrentamiento con la policía y dejó como saldo decenas de lesionados y otras nueve personas detenidas.
Sin embrago, Haydee fue capturada unos kilómetros antes de llegar a Suchitoto, junto a otros cuatro miembros de CRIPDES, luego de que la Policía le diera persecución al vehículo en el que viajaba.
El periodista local, incluso pregunto al chófer de la organización -mientras este yacía esposado en el caliente pavimento- por qué había “obstaculizado el paso de la policía”, según la noticia transmitida por el noticiero, misma en la que los calificó como miembros de una “organización de izquierda”.El 7 de julio pasado, una jueza especial, que revisa delitos relacionados al crimen organizado, decidió que 13 de los 14 detenidos, entre ellos Haydee, pasen a la etapa de instrucción.Lo anterior significa que deberán aguardar por lo menos tres meses en la cárcel hasta que se realice la audiencia, etapa previa a la vista pública, donde de ser hallados culpables podrían ser condenados hasta 60 años de prisión, según lo establece la Ley contra actos de terrorismo vigente en el país.
Haydee viajó de la remota localidad de Monteca, más de 200 kilómetros al noreste de San Salvador en las cercanías de la frontera con Honduras, para estudiar dos años en la UES de San Miguel, este de San Salvador, donde no se imparte la carrera de periodismo.
Un día me confesó que siempre se sintió atraída por esta carrera por lo que decidió emprender el viaje a la capital. Nunca, en nuestras reiteradas charlas, me expresó algún temor por nuestra profesión, al contrario, sus palabras siempre fueron de esperanza.
En 2001 llegó a San Salvador, con una maleta, extrañando a su madre, a su padre y a su hermano que quedaron en Monteca, y anhelando salir de las aulas para trabajar y forjarse su propio destino. Meta que se ha frustrado en momentos que cursaba las últimas materias de la licenciatura en periodismo que se imparte en la UES.
Mientras escribo estas líneas, sin ninguna rigurosidad periodística, más con mucha tristeza, pienso en el desencanto de una sociedad convulsa, hipócrita, y enajenante.
Una sociedad -que ya no tiene los peligros de la guerra (1980-1992) como me lo han contado dos periodistas de agencias internacionales, a los que admiro mucho- pero que sin embargo vive cada día marcados espectáculos mediáticos, en los que también se construye de manera ficticia un El Salvador al que me encantaría emigrar.
El famoso cuarto poder de los medios de comunicación, tesis con la que nunca he estado de acuerdo, no sería tal si la “nueva generación” nos dedicamos a educar a la población desencantándola de las mentiras y de la vital propaganda de la que se alimentan todos los partidos políticos.
Pero hoy, sobre todo, pienso en mi amiga y en la experiencia de desencanto que ha sufrido, aún sin dejar las aulas, cuando armada con cámaras y grabadora -únicas que podemos desenfundar los que verdaderamente amamos el periodismo- fue aprendida y señalada de “terrorista”.

San Salvador, 8 de julio de de 2007
Carlos Portillo es un periodista salvadoreño, Egresado de la Licenciatura en Periodismo en la Universidad de El Salvador

1 comentario:

chishi dijo...

Te felicito por un articulo bien escrito y bastante bien estructurado, muy interesante tu vision sobre la captura de tu amiga. Por mi parte vi el caso por los medios solamente y tengo unas preguntas respetuosas a vos, como periodista que sos, sobre todo, para que me las contestes, si es posible, tal y como lo harias desapasionadamente en una reunion de amigos. Y te las pregunto porque en realidad nunca he leido la teoria del periodismo ni lo he ejercido en la practica. Asi entonces, con la conviccion que nuestros medios de comunicacion y nuestros peridistas dejan bastante que desear en su formacion muchas veces y como un lego en la materia te pregunto:

1- Cual es el resumen de la teoria que hace que un periodista, como un arbitro de futbol (no es tan loca la comparacion) sea intocable por las fuerzas del Estado (o de los tifosi de un equipo).

2-Porque estos derechos de inviolabilidad y de horror generalizado en los medios ante un ataque al profesional de prensa, no son extendidos a los doctores y a los religiosos (por ejemplo), quienes hacen inclusive una labor mas relevante para el INDIVIDUO al que sirven, que aquella que podria hacer un periodista al colectivo, pues esos dos salvan vidas y almas (vale una discusion al respecto de las almas)?

3-Crees que alguien que estudio periodismo, pero trabaja para una ONG donde no lo practica de manera imparcial, debiera tener mayor derecho a inmunidad que, digamos aquel que estudio periodismo y lo practica de manera imparcial, o institucional en una entidad de gobierno?

4-Los diplomaticos se rigen por la Convencion de Viena para normar las inmunidades y privilegios que les confieren los paises adonde son destacados. Pero estas inmunidades no los vacunan y los privilegios tampoco los blindan, entonces, les puede dar un paludismo y les entran las balas si se exponen a estas variables. Lo mismo sucede con un periodista, particularmente si estan en zona de conflicto, ahi tenemos a Capa muriendo en la Guerra Civil Espanola y al monton de gringos y europeos que murieron en El Salvador. La muerte de un Doctor por contagio en una epidemia, no deberia ser causa de sorpresa, aunque si de indignacion talvez. Como explican la continua sorpresa y horror ante la muerte de periodistas en zona de combate y en este caso, ante la represion de un cuerpo policial que la lleva presa. Como periodista institucional de una ONG, ella no tiene ninguna credencial que la acoja a una especie de convencion de viena del periodismo, o si? Existe tal convencion para los periodistas?

Te pregunto lo anterior con curiosidad genuina.

Atte.